jueves, 1 de septiembre de 2011

La Pluma

Vio como lentamente la pluma se deslizaba delante de sus ojos.
La tomó en sus manos era tan suave al tacto que se estremeció.
¿De dónde abría salido?. En ese sector del parque no había árboles.
Por lo general debajo de aquellos muchas plumas se agolpaban  y de todos los colores.
Pero ahí no, no las había.
Seguramente es de alguna paloma que pasó volando, pensó y la relacionó con las palomas que pocos días antes había visto en el circo. Si, esas que tenía el mago. Esas blancas que tanto le llamaron la atención.
Pero había algo que la hacía especial y no podía descubrir que era.
La iba a guardar en el bolsillo y después se arrepintió. Con mucho amor la tomó y la puso en su libro; es que le gustaba mucho leer y en la biblioteca de la abuela había encontrado un libro sobre ángeles que le intereso.
Él no creía en ángeles pese a lo que le dijeran, por ese motivo tenía el libro de la abuela.
Ahí pudo leer que en muchas religiones se destacaba la figura del ángel.
Que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas. Incluso que había gente que se comunicaba con ellos.
Algo en su interior con la aparición de la pluma le hacía demasiadas cosquillas.
¿Por qué lo inquietaba tanto?.
¿Acaso realmente existían los ángeles?.
Pensó que tal vez por algún motivo esa pluma estaba ahí y justo ahora.
Nada pasa por casualidad, se repitió.
Alguien lo llamó y tomando su libro con el precioso tesoro dentro corrió a su encuentro.
Muy cerca de ahí esa jovencita que observó todo lo que ocurrió; giró su cabeza, miró la paloma blanca que estaba sobre su hombro y le dijo "NADA PASA POR CASUALIDAD".