¿Qué fuerzas extrañas de la naturaleza hicieron que esto sucediera?
Yo vivía feliz, así con mi sencillez, con mi rutina.
Ahora todo es oscuro, todo me ahoga.
La pena ocupo el lugar de la alegría, los sueños perdieron importancia.
¿Cómo ocurrió, cómo pasó?
¿Por qué el dolor volvió a ser parte de mi vida?
Mis anhelos nunca fueron pretenciosos y esto me deja sin ellos.
No se puede vivir en la desesperanza con el corazón roto.
No se puede vivir en la tristeza con el llanto bañando mis manos.
Manos que necesito para vivir y no puedo usar.
Manos en la que cuelga mi vida, de las que dependo cada día,
pero están colmadas de todo tú ser, por abrazar sin abrazarte.
Qué extraña fuerza me mantendrá en pie.
¿La fuerza de tú nombre? ¿La fuerza del sentimiento más grande?
Y la distancia, eterna enemiga del corazón, que no permite que camine
sobre tus pasos.
Tú camino solo se roza con el mío y todo sigue.
El universo, la vida, todo sigue y yo aquí contemplando lo que nunca
será.
Sé que no hay posibilidades de un “tú y yo”.
Mientras tanto solo te veo de lejos y otra vez la oscuridad.
Otra vez el ahogo.
Entonces el recuerdo de tus ojos le pone la luz necesaria a ésta pobre
vida para no desfallecer.
Solo tu recuerdo le pone fin a mi penuria, solo tu sonrisa despeja la
oscuridad y nuevamente vuelvo a pensar ¿Cómo ocurrió, como pasó?.
